Responder a esta pregunta me resulta demasiado simple, es tan sencillo como: “porque soy scout, porque me siento scout… y estoy orgullosa de ello”.

Tenía yo 10 años cuando, a través de una amiga (a la que siempre estaré profundamente agradecida), mis padres decidieron “apuntarme” a eso de los scout para que conociera gente y conviviera con personas diferentes a mis vecinos o compañeros de clase… Lo que ellos no sabían es que con este gesto me estaban abriendo las puertas a un mundo que marcaría mi vida para siempre y que, complementaria a la educación recibida de mis profesores y de mis padres, contribuiría, en una gran medida, a formar la persona que soy ahora.

Han sido 12 años (más de media vida) en este mundillo… muchos momentos, muchas acampadas, actividades, juegos, reuniones, sábados, campamentos, guitarreos… y mil recuerdos más que me sería imposible resumir en una lista de vacías palabras.

Mi grupo es el Grupo Scout Álamo, perteneciente al colectivo de grupos scout independientes de Salamanca (más detalles en futuros posts) y, aunque ya no formo parte activa del mismo y ahora soy lo que se conoce como “Jefa Antigua”, yo me sigo sintiendo scout y ese es un sentimiento que me va a acompañar siempre:

Scout un día, scout toda la vida”.

Scout un día, scout toda la vida

Elegí este tema porque creo que hoy en día aún hay muchos tópicos sobre el escultismo y que la visión que mucha gente tiene de los scout (“boy scouts” para muchos) es de unos chicos con camisa, pañoleta y sombrero que venden galletitas, hacen fuegos, nudos, duermen en la noche al raso, usan navajas y machetes… en definitiva, una panda de frikis pertenecientes a un tipo de secta rara y que hacen cosas extrañas…

…nada más lejos de la realidad.

Os invito a adentraros conmigo en este mundillo… La puerta está abierta: sed bienvenidos a descubrir y a recordar…

Soy scout, ¿y qué?

Anuncios